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¿Por qué Fuerteventura?

Fuerteventura no tiene término medio, o la amas y no puedes prescindir de ella, o la odias y no quieres volver..

Aquí hay una naturaleza extrema, capaz de desafiarte con la «furia de los elementos» de estilo Apocalipsis o sorprenderte con su lado suave, envolvente, idílico, del Paraíso Terrestre.

Fuerteventura no ha tenido que empeñarse mucho en cortejarnos: le han bastado 6 días entre noviembre y diciembre, algunos también nublados e indudablemente ventosos, para enamorarnos extremadamente. Y no hablo de un flechazo, una infatuación pasajera; de esta isla nos enamoramos de modo maduro, consciente e irresistible.

Nos cautivó con su indiferencia, su seguridad en si misma, y porque nunca hace la pelota al turismo de masa. La queremos por su capacidad de asombrarnos cada día con paisajes diferentes y preciosos, y por su ternura cuando decide ofrecerse en días límpidos y llenos de luz.

¿Cómo se ama Fuerteventura?

Desde el primer día, entendimos que para quererla tenemos que aceptarla tal como es, incluso cuando se despierta con antipatía, y nos regala un dia de viento y arena.

La paradoja es que estos ¨caprichos de Primadonna¨ la hacen si cabe, aún más atractiva a nuestros ojos.

Per chi ¿Para quién no es Fuerteventura?

Quien se espera establecimientos balnearios con sombrillas infinitas y bar abiertos las 24 horas del dia, dónde animadores turísticos te empujan a hacer acqua-gym. Quién quiera tumbarse sobre hamacas de lujo, y bailando día y noche, no estará a gusto en Fuerteventura. Quien detesta arena y viento, quién quiere ir de compras en centros comerciales infinitos, quién no quiere salir del complejo turístico con “todo incluido”, no agradecerá esta isla y su viento, y tampoco volverá aquí

¿Para quién es Fuerteventura?

Es la isla perfecta para los amantes del deporte y de la naturaleza. Es ideal para las personas capaces de apreciar panoramas impresionantes de incomparable belleza, playas dónde practicar actividades deportivas, o para los curiosos dispuestos a probar sabrosas comidas autóctonas a base de queso de cabra, carne, y pescado a la parrilla.

Es la isla para los verdaderos viajeros, que amarán Fuerteventura tanto, que volverán muchas otras veces.

¿Porqué Tindaya?

La montaña de Tindaya es un lugar de increíble belleza, único, rico en historia, introspección y energía. 

Al amanecer el sol es capaz de pintar colores extraordinarios: el cielo se tiñe de infinitos matices de rosa, azul, amarillo, rojo, turquesal.

Y lo mismo pasa cuando se pone el sol.

Una amplia vista panorámica se puede apreciar desde nuestra casa, observando el horizonte sin ningún tipo de construcción que moleste. Toda esta inmensidad se abre ante nuestros ojos, mostrando preciosos juegos cromáticos, y con una perfecta armonía entre ellos.

Aquí se puede observar como el sol va desapareciendo bajo el mar, mientras las nubes crean formas hipnóticas en el cielo.

Cada amanecer y atardecer nos emociona enormemente, y estas sensaciones son los dones más preciados que podemos recibir de este lugar, por eso queremos compartirlos con nuestro huéspedes.

Tindaya

Mi querida amiga Inma, auténtica Majorera (es decir, autóctona de la isla), un día me dijo:

Si quieres asistir a un espectáculo emocionante e inédito cada día, siéntate en la misma piedra frente a la montaña sagrada de Tindaya al atardecer: verás cada noche un paisaje nuevo y hermoso.”

Seguí su consejo y encontré mi lugar en el mundo.

En la época prehistórica, los aborígenes del antiguo pueblo Maho, primeros habitantes de Fuerteventura, eligieron Tindaya como lugar sagrado donde practicar el culto y la espiritualidad.

En el área de la montaña había más de 300 grabados podomorfos (representando figuras de pies humanos) orientados hacia el punto del solsticio de invierno.

Grabados como estos los podemos observar en Fuerteventura, Lanzarote y en el norte de África, pero es aquí en la montaña de Tindaya donde podemos encontrar el mayor numero de ellas.