Las Ardillas de Fuerteventura

Pequeñas, rápidas y audaces, se han convertido en verdaderas atracciones turísticas, fotografiadas como auténticas estrellas.
Acostumbradas a ver a los humanos como dispensadores de comida, se acercan sin miedo, tomando el alimento directamente de las manos de quienes se lo ofrecen.
A veces pienso en lo valientes que son: desde la perspectiva de su pequeña estatura, deben vernos como criaturas enormes, torpes y ruidosas, cien veces más grandes que ellas.
Sin embargo, a pesar de esto, no dudan en acercarse, sucumbiendo a las tentaciones de su apetito.
Las ardillas tienen que defenderse de los cuervos y de muchas especies de aves rapaces que vigilan estos «encuentros cercanos entre humanos y ardillas», listos para aprovechar un momento de distracción y asegurarse una comida.
Ardillas africanas en Fuerteventura
También conocidas como «ardilla moruna», las ardillas que se encuentran en Fuerteventura pertenecen a la especie «Atlantoxerus getulus». No son una especie nativa de Fuerteventura, sino que son originarias del norte de África.
Son bastante pequeñas, con una longitud corporal de hasta 23 cm, y tienen un pelaje áspero y largo en tonos grises, marrones oscuros y marrones claros.
Son perfectamente capaces de camuflarse en el entorno desértico. Al estar acostumbradas a vivir en climas extremadamente áridos, han aprendido a anidar cavando madrigueras en la grava, motivo por el cual tienen uñas muy largas.
Pueden adaptarse al clima seco y aprovechan los numerosos muros de piedra de Fuerteventura para reproducirse con gran rapidez. [1, 2, 3, 4, 5]
Fuerteventura es Reserva de la Biosfera
La UNESCO ha declarado a Fuerteventura como «Reserva de la Biosfera», una calificación que define a las «zonas de ecosistemas terrestres, costeros y marinos donde, gracias a una gestión adecuada del territorio, se promueve la conservación del ecosistema y de la biodiversidad mediante el uso sostenible de los recursos naturales en beneficio de las comunidades locales».
Las ardillas amenazan la conservación del delicado equilibrio de esta isla porque su presencia altera el ecosistema natural al competir con las especies de fauna autóctona de Fuerteventura, como los conejos silvestres y la «musaraña canaria», un mamífero conocido como el «ratón de hocico largo» por su hocico alargado y estrecho. Estas especies tienen un comportamiento tímido y asustadizo.
Proteger las ardillas de Fuerteventura
En la naturaleza, las ardillas se alimentan de frutos, semillas, arbustos e insectos. La comida cocinada y procesada es antinatural y muy perjudicial para ellas.
La naturaleza viva y audaz de las ardillas las lleva a pedir comida constantemente a los humanos, y la gente las alimenta olvidando que estos simpáticos animalitos son en realidad roedores, o «ratas con una cola atractiva», y pueden morder o propagar infecciones.
Mientras los turistas divertidos se inmortalizan ofreciéndoles pan, galletas y todo tipo de comida procesada, las ardillas roen y se atiborran de alimentos secos senza darse cuenta de que, dada la escasísima cantidad de agua de la que disponen, les costará mucho saciar su sed cuando lo necesiten.
Por esta razón, en cada mirador de Fuerteventura hay señales que prohíben alimentar a las ardillas, aunque desafortunadamente solo unos pocos las respetan.
¡Haga clic aquí y descubra las «buenas prácticas» de Alma Calma Hotel Rural para el desarrollo del comercio local y el respeto al medio ambiente!
